La aventura de ser maestro
Me identifiqué con el autor Esteve, me hizo recordar mis primeros días frente a grupo.¡Qué días aquellos!, apenas hace 4 años: llegué al salón de clases con más de 50 adolescentes eufóricos, las piernas empezaron a temblarme, todo lo que había preparado para mi clase de repente se vino abajo, pero no me quedó de otra más que enfrentar mi realidad, respiré profundamente y entré al salón…La lectura marca un reflejo claro de la falta de experiencia de muchos, lamentablemente la actividad que realizamos, la llevamos a cabo por ensayo-error, por lo menos en las primeras experiencias, y todo por la falta de conocimientos psicopedagógicos, pues la gran mayoría de nosotros tenemos una carrera universitaria. Empezamos a formar parte del mito “un buen profesor” que todo lo sabe, quien es la máxima autoridad dentro del salón de clases, el único que tiene la razón. Entonces empieza nuestra acción a través de la mera transmisión de conocimientos, y nos olvidamos del aspecto metodológico que incluye la planeación de contenidos, dominio de estrategias de enseñanza, técnicas de comunicación, en fin, pero sobre todo nos olvidamos que tratamos con personas que sienten y piensan al igual que nosotros los docentes. Precisamente para combatir estos “malestares docentes” es necesario actualizarnos profesional y académicamente, tomando en cuenta todos los factores que intervienen en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Mi confrontación con la docencia
Estudie la Licenciatura en Psicología, en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, hace aproximadamente cinco años. Por azares del destino, me fui a vivir a Iguala, Gro., la idea era estar en éste lugar unos meses y regresar a Cuernavaca, lugar donde siempre viví.Estando en Iguala, se me da la oportunidad de trabajar en el CEB “José Vasconcelos”, como orientadora educativa. Siempre me ha gustado trabajar con adolescentes, por lo que no dude en nada en quedarme a vivir aquí. Este nuevo trabajo implicaba acudir a los grupos de primer semestre, con la materia de Orientación Educativa, por lo que fue el primer encuentro frente a más de 50 jóvenes. Nunca vislumbre este futuro para mí. Recuerdo perfectamente mi primer día frente a estos muchachos ¡me temblaba todo!, pero con el paso de los días y mi preparación, poco a poco me fui sintiendo más segura de mí misma.En realidad es poco el tiempo que ha pasado, he aprendido a desenvolverme frente a otros, he crecido como persona, soy más sensible ante los problemas de los jóvenes, lo que me motiva a hacer algo por ellos, y que mejor oportunidad que ser parte de la formación no solo académica, sino integral de los jóvenes. Reconozco, que no tengo una formación como profesora, tengo carencias en relación al desarrollo y práctica de ciertos temas, por ejemplo, estrategias de enseñanza, grupos escolares, entre otros. He tomado algunos cursos, pero no es lo mismo, a que por ejemplo tuviera una formación normalista.Aun así, el trabajo que desempeño ha sido muy placentero, me da gusto cuando veo a los muchachos interesados en aprender cosas nuevas, y en aquellos que manifiestan resistencias, son un reto para mí, el poder acercarme a ellos y generar cambios de actitud. Es algo complicado pero no imposible.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
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